Paola Cordero Garay

Mi historia comenzó el año 2009, en el mes de Julio, cuando mi Joaquín tenia 2 años y 5 meses con un dolor en su muñeca derecha y la verdad lo llevé esa misma noche a la clínica y me dijeron “típica madre aprensiva”, entonces me lo llevé a casa y al paso de unos 15 días, un domingo lo levanté y ya no podía caminar, era como si no tuviera fuerzas en sus caderas, fue espantoso para nosotros así que lo llevé nuevamente a la clínica y después de unos exámenes y una semana hospitalizado llegamos por medio de su pediatra al Doctor Raúl Barría, reumatólogo infantil (Concepción). Con el diagnostico de ARJ comenzamos con corticoides y al otro día empezó a caminar, después le dimos el tratamiento de Metotrexato oral, esto anduvo regio por medio año hasta que comenzó con crisis de dolor en varias articulaciones, por lo cual cambiamos a Metotrexato inyectable, lo que resulto durante 6 meses hasta que esta Artritis se reveló aun más y comenzamos con Embrel (tratamiento biológico inyectable).

Gracias a Dios esto fue mágico, mi hijo volvió a ser el que era, corría, escalaba, etc. Lo bueno es que este tratamiento biológico lo cubría el Auge, la verdad fue un respiro, que tuvo resultado aproximadamente de 6 meses. Tuvo muchas crisis de dolor y rigidez, al extremo de solo poder mover sus ojitos, así rápidamente volvimos a tratarlo con los tradicionales corticoides y comenzamos con un nuevo tratamiento biológico llamado Actemra y gracias a Dios nuevamente mi hijo mejoró, mucho más que con el tratamiento anterior, ya lleva casi un año con el y ha estado muy bien en sus niveles de inflamación, en los exámenes están bajísimos así que estoy muy optimista y confiando en que todo seguirá saliendo bien, pero como no hay bien que por mal no venga, el tratamiento Actemra no lo cubre el Auge, por lo tanto debo tener $209.000 cada 20 días. Sé que Dios es bueno y justo, por lo tanto, no permitiría que le falte la inyección a mi hijo. Con la historia de la ARJ de mi Joaquín, espero que sirva de apoyo y sepan que siempre hay una salida y nuestros hijos son fuertes y nos sorprenden día a día.

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